Teletrabajo y habitat urbana   Leave a comment

Teletrabajo

El teletrabajo, literalmente trabajo a distancia, se refiere al desempeño de un trabajo de manera regular en un lugar diferente del centro de trabajo habitual.

Suele referirse a trabajos de oficina que precisan de una interacción mínima con el cliente y que no requieren de presencialidad. Es habitual el uso de medios informáticos para comunicarse con los clientes o compañeros de trabajo, para el envío de resultados y, en la mayoría de los casos, para la realización de la actividad.

Es una forma de trabajo en la que éste se realiza en un lugar alejado de las oficinas centrales o de las instalaciones de producción, mediante la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación.

La diferencia fundamental entre “trabajo a domicilio” y “teletrabajo” es la preponderancia de la informática y las telecomunicaciones en la realización del teletrabajo.

 

http://www.youtube.com/watch?v=pW3LIizRaII

Ventajas para el trabajador

  • Mayor autonomia, flexibilidad y movilidad
  • Aumento de la productividad
  • Más oportunidades laborales
  • Mayor especialización
  • Más vida familiar
  • Mejor integración laboral de personas con discapacidad
  • Más unificación familiar de objetivos
  • Posibilidad de combinar con tareas domésticas
  • Menor estrés
  • Menos desplazamientos, evitando o reduciendo los movimientos pendulares (más respeto al medio ambiente)
  • Elección personal del entorno de trabajo
  • Favorece el acceso a la formación (por medio de la teleformación), con la ventaja añadida de que se aprende a través del medio con que se va a trabajar.
  • Más tiempo libre, mejor rendimiento que en la oficina, horario flexible, mejor calidad de vida.
  • Herramienta útil para mejorar el ejercicio de cualquier profesion, desvinculada del lugar y del horario, adaptando “el trabajo a la vida” y no “la vida al trabajo”, y sustituyendo “obligación” por” responsabilidad“
  • Modalidad más racional de trabajo, permite recuperar la profesionalidad y la especialización en el trabajo autónomo e independiente.
  • Significa también trabajar a gusto, con ilusión, con mayor dedicación y compromiso.

 

Ventajas para la empresa

  • Menos problemas de convivencia entre empleados
  • Mayor productividad debido a la implantación del trabajo por objetivos
  • Menor coste por producción
  • Menor infraestructura necesaria
  • Más acceso a profesionales de alto nivel
  • Eliminación de control horario
  • Mejora de plazos de entrega
  • Posibilidad de modificar horarios de trabajo
  • Eliminación del ausentismo laboral.
  • Implementación de las Nuevas Tecnologías de la información, ya que la empresa que contrata *Teletrabajadores está obligada a disponer de equipos adecuados para poder realizar un trabajo ágil.
  • Reducción de costos: la creación de un puesto de Teletrabajo resulta un 50% más barato que un puesto presencial
  • Facilidad de expansión geográfica
  • Crecimiento sin cambios estructurales
  • Mejor aprovechamiento de los puestos de trabajo, que pueden ser compartidos por distintos trabajadores.
  • Menor contaminación al disminuir el traslado de trabajadores desde sus casas a sus puestos de trabajo presencial.

 

 

Desventajas Para el trabajador

  • Falta de ambiente laboral, el ambiente en el que el trabajador labora puede no ser el más apto para la realización de sus actividades.
  • Puede provocar el sedentarismo, ya que se disminuyen los traslados y movimientos.
  • Aumento de conflictos o distracciones dentro del núcleo familiar.
  • Crea un sentimiento de poca valoración o aprecio por parte del empleado.
  • Perdida de colaboración y relaciones personales con otros trabajadores de su área.
  • Horarios ilimitados, incluidos los fines de semana.

Desventajas Para la empresa

  • Hay un punto de rendimiento decreciente empleando a teletrabajadores, donde el coste de un control de calidad es mayor que el valor que esos teletrabajadores aportan, ya que la supervisión del trabajador desde casa es menor.
  • Suele haber pérdida de jerarquías.
  • Las compensaciones monetarias pueden exceder del coste total del trabajador a tiempo completo en la oficina
  • Se pueden crear conflictos derivados de la lealtad de los teletrabajadores cuando accedan a los bancos de datos de la compañía.
  • Se da una menor identificación del trabajador con la empresa.
  • El aislamiento físico produce una menor socialización y participación del trabajador.

Habitat Urbano

El problema de la vivienda social no se limita a dar cobijo a tantísimas familias pobres. Hay que proveer también de trabajo, esparcimiento, recreación, salud, cultura y encuentro social en un contexto integral.
Juan Pfeiffer . arquitecto, miembro del ihu del cpau

Desde mi época de estudiante universitario (1969 a 1975) escucho hablar del enorme déficit de viviendas que tenemos en nuestro país y en toda Latinoamérica. Millones de personas no tienen un lugar digno donde vivir. Por entonces, esta tremenda injusticia –evidencia de expulsión y falta de solidaridad– era el tema dominante de nuestros ejercicios de diseño, en una facultad sumergida tanto en el compromiso como en el desorden. Pasaron varias décadas y el problema de esta carencia, para tantos argentinos, sigue tan vigente como entonces. Poco se ha hecho y mucho de lo que se hizo no nos permite avizorar un horizonte optimista, camino a soluciones satisfactorias. Hace ya casi un año –con regular frecuencia– venimos reuniéndonos en el CPAU (un grupo de profesionales con inquietudes, experiencias e intereses vinculados a esta realidad) para reflexionar sobre la pobreza y la marginación en nuestras ciudades en el marco de la creación del Instituto de Hábitat Urbano (IHU), en su capítulo de pobreza urbana.

La miseria extrema que padecen crecientes sectores de la población, el abandono, la insuficiencia de acciones de reparación y la enormidad de los conflictos acumulados, nos han dejado en varias ocasiones al borde de cuestionarnos: ¿cómo enfrentar semejante desajuste de entendimiento colectivo?, ¿cómo contribuir a la construcción de alternativas que nos permitan conjeturar una evolución positiva?, ¿qué hacer? Nuestro primer paso fue informarnos e intentar conocer las múltiples aristas de este problema. Entre muchas consideraciones, análisis y aportes, hoy me queda más claro de que no se trata únicamente de la vivienda y su escasez. Verlo de esta manera y analizar soluciones a partir de la reducida definición de construir “vivienda de interés social” para dar respuestas acabadas a la cuantitativa interpretación de déficit –como marco para la acción– es insuficiente, incompleto y peligrosamente inconducente. Vivimos en una sociedad cada vez más fragmentada en todos los órdenes. El conocimiento también se produce encapsulado y las especializaciones pregonan sus verdades como absolutas.

Al mismo tiempo, diferentes sectores de la sociedad pugnan por la redención propia sin advertir que soluciones que no incluyan al conjunto, se transformarán más temprano que tarde en la pesadilla de todos. El déficit está en analizar el problema como parcial y reducido a la insuficiente cantidad de viviendas para amparar con decencia a tantas familias. No se piensa en la idea de un hábitat integral y saludable, que además de dar cobijo provea de educación, salud, trabajo, esparcimiento, recreación, cultura, deporte, información, integración, seguridad, encuentro e intercambio social. Al pensamiento tradicional predominante –que divide el campo de los conocimientos en disciplinas atrincheradas y clasificadas– se le debe oponer un pensamiento multidimensional que restituya las partes a su contexto integral. La burocracia de cierto pensamiento político dice: ¡faltan viviendas!; pues que los técnicos se pongan a trabajar en un prototipo que se pueda multiplicar por miles y así resolveremos el problema.

En oposición, un pensamiento multidireccional rápidamente incorpora las miradas del campo de las ciencias sociales y de la educación, de la salud, de los protagonistas, etc. Y también de la arquitectura y de la técnica (pero no en forma excluyente) para un diagnóstico abarcativo en pos de soluciones que hacen a la totalidad del problema. Dice Miguel Grinberg a propósito del paradigma de la complejidad en el pensamiento del antropólogo, sociólogo y filósofo francés Edgar Morin: “El sistema de pensamiento que impregna la enseñanza de la escuela primaria a la universidad divide la realidad en parcelas y hace que las mentes sean incapaces de relacionar los distintos saberes clasificados en disciplinas. Por ello Morin destaca que esta hiperespecialización de los conocimientos, que conduce a extrapolar un solo aspecto de la realidad, puede tener importantes consecuencias humanas y prácticas en el caso, por ejemplo, de las políticas de infraestructura que muchas veces ignoran el contexto social y humano. A la vez, contribuye a despojar a los ciudadanos de las decisiones políticas, a favor de los expertos (o expropiadores de la gestión comunitaria)”.

http://www.youtube.com/watch?v=aqR9tUrh9EA

publicado noviembre 25, 2010 por Sociedad Y Tecnologia

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